Prostitutas buenos aires textos sobre mujeres

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Las esclavas sexuales son alcoholizadas y drogadas para aguantar la tarea. Así es que las que logran fugarse o son liberadas muchas veces deben luchar contra la drogadicción y en general tardan cinco años en recuperarse y rehacer sus vidas. El Ministerio de Justicia argentino afirma que en unas 1.

Unas mujeres caían en la red mediante el secuestro, y otras por engaños. Los reclutadores pasean por los barrios bajos y les ofrecen a las jóvenes un empleo como asistenta, niñera, cuidadora de ancianos, comerciante o copera en un prostíbulo. A jóvenes argentinas de clase media les mienten ofreciéndoles una carrera de modelo. Primero las llevan a otra ciudad, las alojan en un hostal y unos días después las venden. Ellas entonces quieren escapar, pero sus captores aseguran que les deben los gastos del viaje, el alojamiento, la comida y la vestimenta.

Buenos Aires 16 FEB - Trimarco investigó 10 años y llegó a hacerse pasar por meretriz. No sabés qué te va a hacer. Allí habla de "abolición", y la palabra no es casual. Para ella, la prostitución es equivalente a la esclavitud. No tenemos rostro, ni sentimientos, ni nada. La prostitución es una de las peores violencias contra las mujeres", asegura. Delia nació en Chaco en una familia pobre.

Analfabeta, a los 16 años se instaló en Buenos Aires. Se casó a los 19 y tuvo tres hijos. Terminó la escuela primaria y comenzó a cursar el secundario. Su esposo la golpeaba y tardó 12 años en denunciarlo por violencia de género. Cuando reflexiona se da cuenta de que su vida sin violencia empezó a los 31 años. Tenía 41 cuando la despidieron de una de las dos casas donde trabajaba como ayudante doméstica. Estaba terminando la secundaria.

Sus hijos estaban en el colegio. Faltaba un año para la crisis de y conseguir trabajo era difícil. Una conocida le ofreció prostituirse. Hoy me pregunto, tal vez. Si hubiera hecho otra cosa. Pero no me alcanzaba, no me alcanzaba", dice. Dormía por la mañana, se prostituía por la tarde, veía a sus hijos por la noche.

Al principio no les contó lo que hacía para mantenerlos. Les decía que iba a trabajar a un bar. A veces, a los propios maridos". Su situación económica mejoró. Habían pasado dos años y medio. Yo pensé que me quedaría hasta que terminara la secundaria, hasta poner el techo de mi casa. Pero después hay algo que te atrapa, que se te hace tan familiar, tan peculiar tuyo, que no podés. Que es tu trabajo. Que es tu esquina". Enfatiza con la voz el pronombre posesivo. Y vuelve al poema. A la hora de pactar esta nota, Delia adelantó que no brindaría detalles sobre la violencia.

Pero a medida que escarba, los recuerdos afloran. Cuando llegamos a la habitación, me dice: Transformar todo eso es doloroso porque es sentir que fuiste una pelotuda ignorante durante mucho tiempo. De a ratos, también, estudió en la universidad, pero le aburrió. Cuando salí del colegio empecé la carrera de Psicología. Después, con uno de mis clientes que es politólogo, los servicios eran un día servicio sexual y otro día discutir un libro o capítulo que me había dado para leer.

Mi cliente me facilitó todos los medios: Cuando empecé a militar en la organización y a interesarme por las cuestiones de género, me hizo ruido esa postura.

Me trabajaba la culpa al decirme que tenía que salir de la esquina, cuando él me había conocido ahí y pagaba por mis servicios. Él quería hacerme una mujer culta y yo no necesito ser culta para ser alguien, yo ya soy alguien: La carrera abandonada en las aulas continuó en las calles desde el orgullo y el compromiso de la identidad asumida. El resultado de esa invisibilización, ahora revelada, fueron cinco aulas colmadas de compañeras queriendo escuchar.

No solo la cantidad de chicas que asistieron, sino de la manera en que se dio el debate. Había una forma muy amena de conversar con respeto y sobre todo mucho interés en escucharnos. Eso, en comparación a la mayoría de los espacios en los que el movimiento de trabajadoras sexuales viene participando, no es algo que se dé tan seguido.

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Arte y feminismo Artistas y obras. Delia nació en Chaco en una familia pobre.

En general, las participantes comparten y reproducen los mismos valores tradicionales sobre el género y el ejercicio de la sexualidad, los cuales son transmitidos y modelados desde la crianza.

Child upbringing beliefs, attitudes and practices regarding sexuality in prostitutes' children and adolescents were explored downtown in Bogota. Analytical-interpretive research included in-depth interviews and a focus group. There were ten women between 28 and 56 years of age.

Core issues were their subjectivity as mothers, sexual development challenges, upbringing social and cultural conditions. Structural, symbolic and economic violence are the main determinants of parenting. Sexual abuse and the possibility of pregnancy in their adolescent daughters are the most important concerns. In general, the participants share the same values and reproduce traditional ideals in gender and sexuality, which are transmitted and modeled from upbringing.

Los autores manifiestan que no tienen conflictos de interés en este artículo. Cookies are used by this site. For more information, visit the cookies page. En esa clase de suspicacia debe adiestrarse el héroe redentor, porque sabe que en una puta toda alegría es falsa alegría. Lo que él ve por debajo es siempre otra cosa, que es distinta y es opuesta: Lo mismo vale para la medición de cataduras morales: Nacha aparenta ser mala, pero él sabe que no lo es.

Penetra su verdad, ya que no su cuerpo, y por eso puede descreer de la festividad de un traje de carnaval o reprocharle con una mirada precisa la manera en que ella reprime la verdad de su tristeza para ofrecer ante los ojos ajenos la ficción de una alegría ligera.

Sus ideas morales elevadas naufragan en la victimidad, y no puede liberarse aunque quiera. Nacha Regules consagra en la puta un objeto del realismo social, de la sensibilidad social, de la denuncia social, de la literatura social.

La ética de la piedad traba su alianza con una estética del pudor. Tal vez por su escaso trato con las "muchachas de la vida", Monsalvat se lanza a la calle a buscar a Nacha Regules y no la puede encontrar. Para entonces, como suele ocurrir, ya es demasiado tarde.

Es entonces la ciudad la que hace de Nacha Regules lo que toda puta es, lo que ya era y lo que debía ser: Para Arlt, en cambio, la prostitución es menos un problema social que un modelo para la acción política. Se sabe bien que son víctimas de distintas formas de explotación social, pero lo que busca Arlt es otra cosa, es el detonador eventual de su explosividad política. Las putas no se dejan pensar aquí como objeto de una piadosa acción por parte del Estado sino como sujetos -modelo para una acción violenta en contra del Estado.

Los prostíbulos son en Los siete locos la base del financiamiento económico para el proyecto conspirativo que se trama en Temperley. Tal es su historia: Su discurso demuele esa estética, que antes se parodia en el personaje de Ergueta, el que odia a los rufianes y se propone la regeneración de una puta bajo la neta inspiración de las celestialidades bíblicas.

Ahora bien, los prostíbulos en Los siete locos no se limitan a ser un recurso económico para el financiamiento general de los planes del Astrólogo.

Pero antes que eso, y poniendo el foco en la figura de Erdosain, el mundo de las putas es el mundo de la humillación por excelencia. Y si el propósito del Astrólogo es en lo esencial hacer de la humillación un motor para la revolución política, se torna decisivo que las putas devengan un motor para la humillación personal.

Los prostíbulos para Erdosain no son otra cosa que eso: El rechazo que le inspiran no se debe a razones morales sino a la pura tristeza. Los prostíbulos son el lugar donde vivir la humillación, donde aprender la humillación y nutrirse de ella. No es en rigor, para él, el lugar de lo sexual, porque Erdosain no tiene sexo con las putas, como tampoco lo tiene con su esposa.

A la humillación de las putas ejercida por sus cafishios le agrega su propia dosis y su propia modalidad de vivir la humillación. Antes que rescatar a alguien, lo que quiere es el rebajarse del todo: Y lo acerca también a Ergueta, que encuentra igualmente en una puta su trato con la indignidad. Porque Ergueta deja a su novia rica es su propio modo de sacrificar el dinero y su vida licenciosa para casarse con una prostituta y regenerarla.

Pero eso, que podría implicar para él un acto de desprendimiento y nobleza, es en cambio un acto de completo oprobio y de degradación. Esa puta no es otra que Hipólita, a la que significativamente le dicen "la Coja". El hecho de que ella se resuelva finalmente por la traición y por la delación dice tanto sobre las conspiraciones de la literatura de Arlt como sus ambiciones y su desesperación.

Incluso en la puta rescatada y redimida hay un resto que se escurre y se resiste, que es imposible de asimilar. Incluso cuando se la trae, con el esmero salvacional de un Monserrat o de un Ergueta, de este lado , algo queda del otro lado , y no se alcanza. De eso se trata, una y otra vez, mediante tablones, o puertas, o puentes, o vidrios atravesables, o pasajes y galerías.

Mauro ha conseguido redimir a Celina en "Las puertas del cielo" Bestiario , Es el mundo de la vida, en el sentido en que se dice de una puta que es una mujer de la vida, y esa vida que ella vive un tipo como Marcelo solo la puede contemplar.

La contempla con fascinación y a la vez con repugnancia, porque lo que ve en ese cielo no es otra cosa que un infierno de monstruos y cuerpos pegajosos. Pero como la repugnancia no es la cara opuesta de la fascinación sino su complemento y su verdad, lo que cuenta en definitiva es la pasividad contemplativa, lo inaccesible de ese cielo cuyas puertas nunca se encuentran.

En este sentido no hay nada menos accesible que una puta, que en otro sentido es lo accesible por definición. El cielo de "Las puertas del cielo" Bestiario , lleva con evidencia al cielo de "El otro cielo" Todos los fuegos el fuego , Y en ese otro cielo también hay una puta: En este cuento, el otro lado es París, como en Rayuela , y el drama de los pasajes entre los mundos se resuelve en este caso desde la literalidad: De este lado hay una vida tediosa, compuesta por una familia insulsa y un trabajo no menos insulso.

Para salirse de esa vida apocada, hay que largarse a vagar por la ciudad cuando ya es de noche. Solo entonces es posible llegar al otro lado, lo que es decir a las putas. Al igual que el cafishio del cuento, que da protección pero no por nada, los pasajes combinan la seguridad de las vidrieras iluminadas con el peligro de las escaleras y los rellanos.

Pasear con Josiane por la ciudad, o entrar con ella en la intimidad de su habitación, es la cifra de la vida auténtica, que trae consigo el peligro de muerte. La tragedia del cuento es que el pasaje a ese cielo, las puertas de este otro cielo, pueden bloquearse o perderse; el par de muerte y vida se reduce en ese caso al sopor de la muerte en vida. Y en esa planicie no hay putas. No es que las dos cosas no puedan o no deban combinarse, y de hecho para dejarlo sentado en el texto aparece Bioy Casares, se nombra a Onetti, se nombra a Arlt.

Pero el relato se sostiene en un conflicto y ese conflicto es la partición de esos universos. La impotencia para la escritura se debe, en lo fundamental, a que las experiencias en este caso inhiben en vez de estimular. Y ese es precisamente el lugar de la puta: Pero si esa plenitud de vida y experiencia que es Anabel resulta ser justamente el hueco vacante de la escritura, aquello de lo que no se puede escribir y hasta aquello que no se deja escribir, al narrador no le queda otra alternativa que convertirse en traductor.

De escritor a traductor: Por supuesto que el narrador-traductor, que es el tercero excluido frente al par de zozobra y deriva del marinero y la puta, pasa a asemejarse marcadamente a Anabel desde el momento en que, como ella, presta un servicio y lo cobra.

Y luego establece una alianza que funda un nuevo par, con el marinero, que hace de Anabel una tercera: El resultado es otra fantasía, que el "Diario para un cuento" Deshoras , en el final registra: Para Borges, en cambio, una puta puede ser la cifra de la literatura misma. Los juegos del hacer creer son en sus textos no solamente un procedimiento sino también un objeto, o el objeto por excelencia del discurso y su reflexividad.

Dirimir qué es lo que lleva de aquello que parece ser verdad a aquello que es verdad sostiene el impulso de escritura de Historia universal de la infamia , de "Examen de la obra de Herbert Quain" Ficciones , , de "Pierre Menard, autor del Quijote" Ficciones , , de "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz" El Aleph , Sí, si esa puta es "Emma Zunz" El Aleph , El desafío que Emma Zunz se plantea es un desafío de la verosimilitud.

Por empezar es el dilema de la propia narración, una vez que la realidad ha cobrado de por sí la forma de la irrealidad. Luego es la prueba discursiva que Emma tiene que superar, en lo que va de la planificación su coartada, el verosímil a la ejecución del plan el lugar de la verdad.

Ese es exactamente el desafío para ella: Que es, en definitiva, como se sabe, el desafío de la ficción. Emma Zunz tiene que hacer creer por lo menos tres cosas: Las tres versiones le salen bien, de palabra y en los actos. Es la victoria total de la verosimilitud, que vuelve verdad todo lo que toca, y acaba por imponerse incluso sobre lo increíble: Lo planeado vale decir lo pensado, lo que existe puesto en palabras se vuelve verdad en los hechos vale decir en la acción, lo que se juega en la realidad de los cuerpos.

La verdad de Emma Zunz, que es la puta de los relatos de Borges, es por el contrario la verdad de la propia ficción literaria, la que se funda en el verosímil mediante el arte de hacer creer, y que se derrama sobre la realidad verdadera del mundo para afectarla o para transformarla.

Sabemos que es hija hija de su padre, porque así nace el impulso de venganza, y luego hija de su madre, porque así es como ese impulso se redefine y se potencia , sabemos que es obrera la caída en desgracia de su padre la arrastró a esa condición , sabemos que es mujer asiste a un club de mujeres, tiene miedos de mujer , pensamos que acaso es judía.

Al menos hace de puta, eso es seguro. Lo necesita para llevar a cabo su plan y construir, con su propio cuerpo, la coartada de la violación. Emma puta se va del barrio al puerto y no del barrio al centro, que es el mal paso que da la costurerita de Carriego y aprende la conducta de seguir imitando a las otras mujeres. En algo no procede como puta: Al elegir, no obstante, en algo se parece, y es que procura el desapego.

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Cambia eso y cambia todo: Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Por todo esto mis hermanas no desean que siga en esta militancia. Nacha Regules inspira en Monsalvat una eventual hermenéutica de la sospecha. prostitutas buenos aires textos sobre mujeres

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